Bienvenida Generación 2018

ESTIMADO ALUMNO DE NUEVO INGRESO A LA
ESCUELA NACIONAL COLEGIO DE CIENCIAS Y HUMANIDADES


El próximo 14 de agosto se inicia un nuevo ciclo escolar en el bachillerato de la UNAM y me es muy grato compartir con todas y todos ustedes tanto el éxito de sus esfuerzos personales como el apoyo de sus familias, el interés con el que dispusieron de su tiempo para estudiar y prepararse con el propósito de ingresar a la UNAM. En una convocatoria en la que miles de jóvenes tienen la expectativa de estar en el bachillerato universitario, sus esfuerzos se reflejan con su presencia en este inicio de clases; han conseguido ser universitarios a base de un empeño profundo y personal, pero también por los esfuerzos de la sociedad que contribuye con sus impuestos a que exista el mejor centro de estudios del país, la Universidad Nacional Autónoma de México.

No cabe ninguna duda que el encontrarse en la máxima casa de estudios es un privilegio al que pocos acceden, sobre todo en una etapa en la que las y los jóvenes advierten a cada momento y cada vez con mayor intensidad, las profundas desigualdades sociales y culturales de los jóvenes en el país y en el mundo.

En esta ocasión, además, hubo angustias añadidas de algunos de ustedes en su acceso al CCH, lo que motivó alguna desazón o desesperanza en algunos de los que hoy acceden a los estudios del bachillerato universitario. Pero ya están en las aulas universitarias y esto debe entenderse como un privilegio que muchos jóvenes del país no tienen, por lo que es fundamental que su paso por el Colegio, sea un paso que les enorgullezca, que tenga sentido y trascendencia en sus estudios, en su capacidad de abrirse a nuevas formas del conocimiento, en la oportunidad de construir, junto con sus docentes y compañeros, nuevas aproximaciones a los retos intelectuales y ello se consigue con el trabajo cotidiano, con la asistencia a clases, con el empeño en el saber.

Por tanto, estar hoy en la UNAM contiene también la otra cara de la moneda, la de la responsabilidad, el compromiso, el orgullo de la pertenencia a la institución educativa más importante del país. Su universidad es sinónimo de calidad, de historia, de formación, de difusión de la cultura; el Dr. Enrique Graue Wiechers, rector de esta institución, los invita a no olvidar “que ser universitario es un privilegio que debe portarse con mucho orgullo, pero también con gran responsabilidad”.

Dirigirnos ahora a las y los jóvenes es hacerlo a una diversidad de adolescentes que encaran variados retos. La adolescencia no es una sola, sino múltiple y, en ese sentido, el CCH es un espacio también diverso en el que, sin embargo, se trabaja en comunidad para contribuir a la construcción de una ciudadanía a la que se dotará de oportunidades, de aprendizajes, de relaciones, estímulos y experiencias que serán parte de su vida adolescente y adulta. El Colegio tiene la obligación de tender redes con ustedes, de contribuir a su capacidad para desarrollarse en entornos diversos; la comunidad docente y los directivos del CCH tenemos el compromiso de ayudarles a adquirir y potenciar todo lo que les permita gestionar sus vidas con autonomía, por tanto, es relevante escucharles, preguntarles, debatir con ustedes para que la adolescencia y la escuela sean compatibles.

El CCH les permitirá encontrar un lugar en el mundo a través de experiencias de aprendizaje con las que constaten que aprender es apasionante, disfrutable, gozoso.

Hoy les doy la bienvenida con la grata obligación de acompañarles en sus itinerarios como estudiantes con derechos y obligaciones que contribuyan a la construcción de un mejor país.

A T E N T A M E N T E
“POR MI RAZA HABLARÁ EL ESPÍRITU”
Ciudad universitaria CD. Mx., agosto de 2017.
EL DIRECTOR GENERAL
DR. JESUS SALINAS HERRERA